Beatificación

“Un místico encarnado en la realidad” por Mons. Jesús Delgado

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MONSEÑOR OSCAR A. ROMERO

                               Un místico encarnado en la realidad

                                Lectura exegética de su testamento          

                                                               Mons. Jesús Delgado A.

 

  1. El testamento de Mons. Romero, como hombre de Iglesia

1.Texto

El testamento de Monseñor Romero, en su primera parte, reza así: “Me cuesta aceptar una muerte violenta que en estas circunstancias es muy posible, incluso el Señor Nuncio de Costa Rica me avisó de peligros inminentes para esta semana. El Padre (Ascue) me dio ánimo diciéndome que mi disposición debe serla de dar mi vida por Dios cualquiera sea el fin de la misma. Las circunstancias desconocidas se vivirán con la gracia de Dios. Él asistió a los mártires y si es necesario lo sentiré muy cerca al entregarle mi último suspiro. Pero, más valioso que el momento de morir es entregarle toda la vida y vivir para él” Hagamos una lectura exegética de este primer trozo del testamento de Monseñor Romero.

  1. Comentario

Monseñor Romero confiesa: “me cuesta aceptar una muerte violenta”. Usualmente, aceptar la muerte no es un problema para una persona mística. Conocemos la célebre frase de un místico español; “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero”. El problema se presenta cuando el místico ve la realidad violenta en que vive y pastorea, y en ella ve cernirse la posibilidad de “una muerte violenta” que, como escribe Monseñor Romero a renglón seguido,“en estas circunstancias es muy posible”. Se refiere a la circunstancia política del tiempo en que escribió su testamento. Corría el mes de febrero de 1980, cuando Monseñor Romero estaba amenazado de muerte tanto por gente política de derecha, como por combatientes de izquierda.

Monseñor Romero sabía que donde dos o tres están reunidos en el nombre de Jesús, allí está el Señor y su Espíritu. Como hombre de Iglesia, él no sólo “sentía con la Iglesia” sino también “sentía en Iglesia”; por eso, buscó robustecer su fe con los consejos de su padre espiritual. Este sacerdote era jesuita. Monseñor Romero, cuyo espíritu fue modelado con la mística de San Ignacio de Loyola, encontró en este padre espiritual la mejor orientación de su vida para los momentos de crisis.

Su padre espiritual le aconsejó mantener la disposición de querer dar la vida “por Dios”(este es el aspecto místico),cualquiera sea el fin de la vida” y cualquiera sean “las circunstancias desconocidas” que acompañen su muerte (este es el aspecto político, o de la realidad). Monseñor Romero entendió que debía ponerse en manos de Dios, y morir como siempre vivió, es decir, “con la gracia de Dios”.

Enseguida, Monseñor Romero visualiza su muerte como la de un mártir. Dios “asistió a los mártires, y si es necesario lo sentiré yo muy cerca al entregarle mi último suspiro” Estas palabras son claves para entender la muerte de un místico a raíz de su inserción en la realidad de la sociedad de su tiempo.

Lo primero que impacta es saber que desde antes de morir Monseñor Romero considera su muerte como un martirio. ¿Por qué? La respuesta nos la da él mismo. Porque “más valioso que el momento de morir, es entregarle toda la vida y vivir para Él”. En otras palabras, Monseñor Romero siempre vivió su vida, como San Pablo, como si fuera una muerte al mundo. Por eso, amenazado de muerte desde 1977, pocos días apenas después de haber sido elegido arzobispo de San Salvador, no se inmutó. Desde ese día, Monseñor Romero vivió y durmió con su vida y con su muerte, como ofrenda a Dios y servicio al prójimo por amor a Dios. Esto hace martirio la vida de Monseñor Romero; es decir, testimonio del amor a Dios que nos faculta a amar al prójimo como a nosotros mismos. No hay duda, Romero murió como vivió. La muerte fue parte de su vida.

Cuando Monseñor Romero escribe el testamento de su vida, cuatro semanas antes de ser brutalmente asesinado, considera su muerte como un martirio. ¿Y esto por qué? No porque hombres violentos le cegarán la vida, sino porque toda su vida fue un verdadero morir al mundo, un testimonio de amor a Dios y al prójimo. Su vida fue una continua ofrenda, y por eso Dios puso su signo, aceptando su muerte en el momento de la ofrenda del pan y del vino, cuando celebraba la Eucaristía. La muerte de Monseñor Romero fue su muerte, un “entregarle mi último suspiro” a Dios.

 

  1. El testamento de Mons. Romero como hombre de Dios
  1. texto

La segunda parte del testamento de Monseñor Romero adquiere un lenguaje más personal. En ella, Monseñor Romero hace la consagración de su vida y la ofrenda de su muerte. Basta ordenar la lectura del texto dividiéndolo en dos columnas, de las cuales, la de izquierda nos hace ver su personalidad mística, y la de derecha su compromiso con el hombre en su realidad.

Lo místico                                                     Lo político (como inserción en la realidad)

“Renuevo así mi consagración al Corazón

de Jesús que siempre ha sido fuente de

inspiración y de alegría cristiana de mi

vida y confío también a su Providencia

amorosa toda mi vida y acepto con fe

en él, mi muerte……………………………….por muy difícil que sea. No quiero darle una

                                                                     intención como quisiera por la paz de mi

                                                                    país y por el florecimiento de nuestra

                                                                   Iglesia. Porque el Sagrado Corazón de Cristo

                                                                    sabrá darle el destino que quiera

 

Me basta, para estar feliz y confiado

saber con seguridad que en él está mi

vida y mi muerte…………………………… y que a pesar de mis pecados

 

en él he puesto mi confianza y no

quedaré confundido…………………………y otros proseguirán con más sabiduría y

                                                                   santidad, los trabajos de la Iglesia y de

                                                                   la Patria”

 

  1. Comentario

En esta segunda parte, Monseñor se atreve a ver al Sagrado Corazón fuera del altar y dentro de la realidad política en que vive, cuando escribe que de su muerte: “él sabrá darle el destino que quiera”, se entiende, en la realidad del mundo en que vivimos.

Por otra parte, al reconocerse pecador, Monseñor Romero se pone del lado de los que cometerán el pecado de matarlo. Marca con ello una cercanía evangélica y evangelizadora con los pecadores y cumplimiento del mandato de jesús de amar a sus enemigos y hacer el bien a quien te hace el mal.

En fin, las últimas dos palabras condesan lo místico y lo real de su persona: Iglesia y Patria.

 

Iglesia

Para Monseñor Romero el concepto fundamental de Iglesia, concepto que siempre tuvo en su mente y en su corazón hasta la muerte, es el que formula en su lema “Sentir con la Iglesia”: es decir, la obediencia total e inquebrantable al Papa, representante de Cristo en la Iglesia, como cabeza y jefe de la misma. Es una visión vertical, que parte de lo trascendental, de lo alto, y baja hacia lo relativo. Con el tiempo, esta visión vertical y jerárquica de la iglesia se va abriendo a la dimensión horizontal, la Iglesia como Pueblo de Dios, como Cuerpo de Cristo en la historia. Pero, el concepto ignaciano de Iglesia como obediencia al Papa, nunca lo abandonó Monseñor Romero.

 

Patria

El concepto de Patria evoluciona en el pensamiento de Monseñor Romero. Desde temprana edad, el joven sacerdote asume el concepto de don Alberto Masferrer, patria como sinónimo de tierra donde yo nací y que me alimenta como una madre. Más tarde,. Patria pasa a ser sinónimo de pueblo que aspira a vivir en democracia los valores e ideales que los próceres nos legaron: Dios, Unión y Libertad. Por fin, Patria es la aspiración justa de los desposeídos y marginados a vivir una vida más humana, con respeto a la vida y a los bienes ajenos.

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Jóvenes voluntarios dicen a una sola voz: ¡Romero Mártir Por Amor!

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Miles de jóvenes voluntarios se preparan para la Beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero que se celebrará el próximo 23 de mayo en la Plaza Divino Salvador del Mundo en El Salvador, bajo el lema: Romero Mártir por Amor.

El pasado 26 de abril, alrededor de 1400 jóvenes realizaron un encuentro de preparación como voluntarios para la Beatificación de Monseñor Romero, en el Gimnasio del Colegio Sagrado Corazón. Los jóvenes fueron convocados por los equipos de voluntariado que participaran acompañando y custodiando el momento de la Sagrada Comunión de los fieles, que asistirán a la Beatificación de Monseñor Romero el 23 de mayo. En el encuentro se explicó la logística y la distribución de encargos para realizar dicho servicio.

La jornada inició con un tiempo de alabanza a cargo del grupo católico Equistheo, de la parroquia La Sagrada Familia. Posteriormente, el Pbro. Julio César Tobar, encargado de estos equipos de voluntarios para la comunión, dio las palabras de introducción, animando a los jóvenes a vivir este servicio de voluntariado cara a Dios, y en honor a nuestro futuro Beato Oscar Romero, resaltando las palabras de San Juan Pablo II: “Romero es nuestro, Romero es de la Iglesia”.

 

Luego Monseñor Rafael Urrutia, compartió su experiencia de haber conocido y convivido con Monseñor Romero y, cómo, años más tarde fue designado por el entonces Arzobispo Monseñor Arturo Rivera Damas, como Postulador Diocesano de la causa de Canonización. Finalmente, invitó a los voluntarios a vivir con alegría este acontecimiento histórico de la Iglesia y del mundo, y a pedir, bajo la intercesión de Monseñor Romero, por la paz de nuestro país El Salvador.

Algunos jóvenes fueron entrevistados por medios de comunicación que dieron cobertura a dicho encuentro. Ellos expresaron que ven en Monseñor Romero a un cristiano enamorado de Jesucristo, de la Iglesia y de El Salvador, siendo un ejemplo a seguir, para hacer vida el evangelio tal como él lo hizo; ello implica ver a Cristo en el prójimo, incluso hasta dar la vida por él.

Fue una jornada cargada de alegría, entusiasmo, y se destacó  la disposición de los jóvenes al servicio de Dios y a su Iglesia. Los voluntarios invitaron a unirse a esta gran fiesta de la Iglesia y de El Salvador el próximo 23 de mayo en la Plaza Divino salvador del Mundo a la Beatificación de Monseñor Romero y poder decir juntos a una sola voz: ¡Romero mártir por amor!

Por Karla Estrada y Salomón Rivera,
Voluntarios para la Beatificación de Monseñor Romero

El Coro para la Ceremonia de la Beatificación de Mons. Romero será a 4 voces

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Días después de haber conocido la noticia que Monseñor Romero seria beatificado, se realizó un casting para seleccionar las voces que cantaran el día de la ceremonia. Son 125 personas que componen el coro y cantarán a 4 voces.

La preparación exige tener una serie de ensayos por semana en el Seminario de San José de la Montaña. Una de las canciones que se podrá escuchar el día de la ceremonia es Poema a Monseñor Romero del autor Francisco Andrés Escobar.